Notas Rosa del 30 de Noviembre de 2018

“Envejecer con Sentido”, es un libro sobre crear vínculos felices y calidad de vida.

Durante la vejez es frecuente examinar y revaluar la vida pasada. Sin embargo, esta mirada en el tiempo puede traer consigo remordimientos.

La Filósofa Martha C. Nussbaum sostiene “La retrospección es positiva, da sentido a nuestra vida y sirve para aprender” y muchas veces se siente miedo de mirar el futuro”. No podemos permanecer en el pasado porque es algo que ya no se puede cambiar, estar estancado en el tiempo “impide establecer vínculos felices con las personas que nos rodean”. Las vidas deben ser vividas para el cambio y el enriquecimiento de la vida presente.

Otros autores opinan: “Con el paso de los años nos encontramos más cómodos en nuestra propia piel”, aunque esta se torne ajada, la vejez tendrá que ver más con acumular sabiduría y experiencia.

“Cuando eres joven pierdes el tiempo en muchas cosas que no merecen la pena; envejecer nos reta a ser realmente nosotros mismos”.

“El cuidado del yo debe consistir en mejorar la apariencia, no en tratar de parecer más jóvenes. Los hábitos y el cuidado personal marcan una gran diferencia”.

El envejecimiento también tiene que ver con dejar huella y que nuestra vida marque una diferencia en el futuro, sugieren los autores de estos “consejos” que se asuma esta etapa de la vida preferiblemente con elegancia y una dosis de humor y gran humildad.

Acércate al Señor

Debemos vivir en una constante alabanza, hacer ese ejercicio espiritual para tener presente siempre que no podemos despreciar al otro.

Ten presente: el único que santifica es el Espíritu Santo. Ser Santo: es estar saturado del amor de Dios y para lograrlo hay que vivir en una eterna alabanza.

Uno es débil, a uno lo engañan, nos equivocamos, el barro es moldeable soy débil pero moldeable, no aceptes bajo ninguna circunstancia perder tu dignidad.

Tienes que tener presente: “El derecho a los demás”. Siempre sé solidario, perdonar y pedir perdón solo así construimos la paz, respetando, sentir esa misericordia que es un sentimiento divino: sentirla y darla.

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